El oído interno, y en particular la cóclea, es un órgano extraordinariamente sensible a los cambios en el suministro de sangre. La microcirculación coclear, una red de capilares finos, es la única fuente de oxígeno y nutrientes para las células ciliadas, responsables de transformar las vibraciones sonoras en señales eléctricas. Cuando este flujo se ve comprometido, las consecuencias pueden ser inmediatas y devastadoras: pérdida auditiva neurosensorial súbita y la aparición de tinnitus.
La Microcirculación Coclear: Un Sistema Vulnerable
La cóclea recibe su irrigación sanguínea a través de la arteria laberíntica, una rama terminal sin colaterales significativas. Esto la hace particularmente vulnerable a la isquemia. Estudios han demostrado que la reducción del flujo sanguíneo coclear, incluso por períodos breves, puede desencadenar daño en las células ciliadas externas e internas, así como en las neuronas del ganglio espiral. La pérdida auditiva súbita idiopática, definida como una disminución de al menos 30 dB en tres frecuencias consecutivas en menos de 72 horas, se ha asociado en muchos casos con eventos vasculares como espasmos, trombosis o aumento de la viscosidad sanguínea.