La pérdida auditiva súbita (SSNHL, por sus siglas en inglés) afecta aproximadamente a 5 a 27 personas por cada 100,000 cada año, según el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD). En la mayoría de los casos, la causa exacta sigue siendo un misterio, pero la evidencia apunta a un problema vascular o inflamatorio que interrumpe el flujo sanguíneo hacia la cóclea, esa delicada estructura en forma de caracol dentro del oído interno.
¿Qué es exactamente un 'derrame del oído'?
Al igual que un accidente cerebrovascular isquémico ocurre cuando un coágulo bloquea una arteria en el cerebro, la pérdida auditiva súbita puede deberse a una obstrucción o espasmo en la arteria laberíntica, la única fuente de irrigación sanguínea de la cóclea. Sin oxígeno ni nutrientes, las células ciliadas del oído interno —responsables de transformar las vibraciones sonoras en señales eléctricas— comienzan a morir en cuestión de horas.